La cámara está diseñada para reproducir tres dimensiones en un plano, pero su diseño no es perfecto y produce dos tipos de distorsiones, la distorsión de lente, que depende del objetivo que usemos, y la distorsión de perspectiva, que depende de la distancia entre la cámara y el sujeto fotografiado.
En el caso de la distorsión de lente, el fenómeno se conoce como efecto cojín cuando estira las esquinas de la imagen o efecto barril cuando ensancha el centro del retrato. Lo puedes ver con un cuadrado: las distorsiones de lente hacen que los lados se curven en lugar de estar rectos.
La distorsión de perspectiva se produce al reducir la distancia de la cámara respecto a la persona que está al otro lado o al extremar el ángulo de observación. En esta comparativa vemos que si nos alejamos del cubo estará menos deformado y si nos acercamos empezará a distorsionarse.
Los teleobjetivos tienen una longitud focal grande: usados a corta distancia, reducen la separación entre la nariz y las orejas. En cambio, las lentes gran angular ensanchan la nariz y alejan las orejas. Es la perspectiva.
El tuit de Jim Zub ilustra cómo puede “engordar” una persona cuando pasas de una lente gran angular de 20mm a un teleobjetivo de 200mm:
La cámara de la tele engorda cinco kilos, y la del cine, siete —dicen los actores. Es por las lentes que usan los directores de fotografía en cada caso, como demuestra en dos segundos este GIF que se hizo viral en Twitter.
En esta otra imagen se ve un poco más claro el efecto. A mayor longitud focal y menor distancia, más planas son las facciones del rostro, y viceversa.




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